Cómo elegir equipamiento táctico para trekking, camping y actividades outdoor

El equipamiento táctico dejó hace tiempo de estar asociado exclusivamente a determinados usos profesionales. Mochilas con sistema MOLLE, pouches, linternas, guantes, cinturones y diferentes accesorios comenzaron a aparecer también en trekking, camping, excursiones y otras actividades outdoor porque algunas de sus características pueden resultar muy útiles fuera de un contexto estrictamente táctico. La resistencia, organización y modularidad son probablemente las razones principales de esta expansión.

Sin embargo, que un producto lleve la palabra «táctico» no significa automáticamente que sea la mejor elección para una actividad outdoor. De hecho, uno de los errores más frecuentes consiste en comprar equipamiento por su apariencia, por la cantidad de accesorios que permite instalar o simplemente porque parece extremadamente resistente, sin preguntarnos si realmente necesitamos esas características.

Una persona que realizará una caminata de pocas horas tiene necesidades muy diferentes a quien permanecerá varios días acampando. Del mismo modo, recorrer senderos señalizados no plantea las mismas exigencias que desplazarse por terrenos más complejos. Por eso, elegir correctamente equipamiento táctico para actividades outdoor comienza por definir qué vamos a hacer, dónde lo haremos y durante cuánto tiempo.

 

Equipamiento táctico y outdoor no significan exactamente lo mismo

Aunque actualmente encontramos productos que pueden funcionar perfectamente en ambos mundos, equipamiento táctico y equipamiento outdoor parten de prioridades que pueden ser diferentes.

El equipamiento táctico suele prestar especial atención a aspectos como resistencia, organización, acceso al equipo y modularidad. El equipamiento específicamente diseñado para trekking puede priorizar además reducción de peso, ventilación, ergonomía durante largas distancias y adaptación al movimiento continuo.

Ninguna de estas filosofías es automáticamente superior.

Un producto táctico puede ser extraordinariamente útil para una actividad outdoor cuando sus características solucionan necesidades reales. Pero si añadimos peso, volumen y accesorios que nunca utilizaremos, esa supuesta ventaja puede convertirse rápidamente en un inconveniente.

La estética táctica no debería decidir nuestra compra

Colores como negro, verde oliva o coyote, superficies MOLLE y una apariencia robusta pueden resultar atractivos, pero ninguno de estos elementos garantiza por sí solo que estemos ante el producto adecuado.

Antes de comprar deberíamos mirar materiales, costuras, cremalleras, sistemas de ajuste, peso, capacidad y funcionalidad.

La pregunta debería ser siempre: ¿qué me aporta este producto durante la actividad que voy a realizar?

Si podemos responderla claramente, probablemente estamos tomando una decisión razonable. Si la respuesta es solamente «se ve resistente», conviene analizar un poco más.

 

Primero define qué tipo de actividad realizarás

Antes de seleccionar cualquier pieza de equipamiento necesitamos establecer el escenario donde será utilizada. Trekking, camping y actividades outdoor son conceptos amplios que pueden incluir situaciones completamente diferentes.

Una salida de algunas horas puede requerir poco más que agua, protección frente al clima, alimentación sencilla y determinados elementos básicos. Una jornada completa aumenta nuestras necesidades, mientras que una actividad de varios días cambia completamente la cantidad y tipo de equipamiento.

También influyen el terreno, temperatura, disponibilidad de agua, distancia respecto de zonas habitadas y condiciones meteorológicas.

Duración, distancia y terreno cambian todo

No deberíamos preparar nuestro equipo solamente pensando en kilómetros. Diez kilómetros por terreno relativamente plano pueden representar una experiencia muy diferente a la misma distancia con fuertes desniveles, piedras, barro o condiciones meteorológicas adversas.

El tiempo que estaremos en movimiento también importa. Cuantas más horas transportemos nuestra carga, mayor relevancia tendrán el peso, ajuste y distribución.

Por eso, antes de comprar equipamiento debemos pensar no solamente en cuánto queremos transportar, sino también durante cuánto tiempo tendremos que cargarlo.

 

La mochila es el punto de partida

Para muchas actividades outdoor, la mochila será probablemente la pieza alrededor de la cual organizaremos gran parte del resto del equipo. Su capacidad debe guardar relación con la duración de la actividad y el volumen real de aquello que necesitamos transportar.

Comprar una mochila enorme «para tener espacio de sobra» puede parecer una buena idea, pero muchas veces provoca exactamente lo contrario de lo que buscamos. Cuanto más espacio tenemos disponible, mayor es la tentación de llenarlo.

Una mochila táctica puede resultar especialmente interesante cuando necesitamos una estructura robusta, varios compartimentos o capacidad de incorporar determinados accesorios mediante MOLLE. Sin embargo, debemos considerar también su peso en vacío y comodidad durante períodos prolongados.

Si todavía estás evaluando qué tipo de mochila necesitas, en nuestro artículo Qué diferencia hay entre una mochila táctica y una mochila convencional explicamos precisamente las diferencias de construcción, organización y modularidad que pueden ayudarte a decidir qué alternativa tiene más sentido según el uso.

La capacidad debe responder a una necesidad real

No existe una capacidad universalmente correcta. Todo depende de la actividad.

Una salida corta puede resolverse con una mochila relativamente compacta, mientras que camping o actividades prolongadas requieren espacio adicional para alimentación, ropa, elementos de descanso y otros accesorios.

Lo importante es evitar comprar capacidad solamente pensando en «por si acaso». Una mochila grande no nos obliga a llenarla.

 

MOLLE: útil cuando realmente necesitamos modularidad

El sistema MOLLE es una de las características más reconocibles del equipamiento táctico. Permite instalar pouches y determinados accesorios sobre superficies preparadas para ello, modificando la configuración según nuestras necesidades.

Para actividades outdoor puede ser muy práctico. Podemos disponer de un pequeño pouch para elementos que queremos mantener accesibles o separar cierto equipamiento del compartimento principal.

Sin embargo, MOLLE también puede llevarnos a cometer un error muy frecuente: instalar accesorios simplemente porque tenemos dónde colocarlos.

Cada pouch vacío pesa poco, pero una vez lleno añade peso y volumen. Una mochila completamente rodeada de accesorios puede resultar menos cómoda y más difícil de manejar entre vegetación, rocas o espacios estrechos.

Modularidad no significa llenar todos los espacios

La verdadera ventaja de un sistema modular consiste en poder modificarlo.

Si una actividad necesita dos pouches, utilizamos dos. Si la siguiente no necesita ninguno, podemos retirarlos.  Esa capacidad de adaptación es mucho más importante que llevar permanentemente la mochila completamente equipada.

 

El peso debería influir en cada decisión

Uno de los aspectos donde equipamiento táctico y trekking pueden entrar en conflicto es precisamente el peso. Una construcción robusta puede incorporar tejidos más pesados, hebillas, correas, compartimentos y sistemas modulares. Cada elemento puede aportar funcionalidad, pero también aumenta el peso total.

Cuando caminamos durante varias horas, unos cientos de gramos aquí y otros allá terminan acumulándose. Esto no significa que debamos buscar siempre el producto más liviano disponible. Significa que debemos encontrar un equilibrio entre resistencia, funcionalidad y peso.

 

Cómo elegir los materiales

Los materiales deben evaluarse de acuerdo con las condiciones de uso. Una actividad con roce frecuente contra rocas, ramas o superficies ásperas puede justificar materiales resistentes a la abrasión. En otros escenarios, reducir peso puede ser más importante.

También debemos prestar atención a las costuras y puntos donde se concentra tensión. Una mochila puede utilizar un excelente tejido y presentar problemas si las costuras, hebillas o cremalleras no mantienen un nivel similar de calidad.

No deberíamos evaluar un producto solamente por un dato técnico aislado.

Resistencia al agua no significa impermeabilidad

Esta diferencia merece especial atención en actividades outdoor.

Un tejido puede ofrecer cierta resistencia frente a humedad o lluvia ligera sin convertir todo el producto en completamente impermeable. Cremalleras, costuras y aperturas también influyen.

Si necesitamos mantener determinados objetos completamente secos, podemos utilizar protección adicional independientemente de la mochila.

Teléfonos, documentación, baterías y ropa seca son buenos ejemplos de elementos que merece la pena proteger por separado.

 

El calzado puede ser más importante que muchos accesorios

Podemos tener una mochila perfectamente configurada, excelentes guantes y una magnífica linterna, pero si nuestro calzado no es adecuado para el terreno, toda la experiencia puede verse afectada. Para trekking y actividades outdoor debemos considerar agarre, estabilidad, comodidad, ajuste, transpirabilidad y protección según las condiciones. No existe un calzado ideal para todos los escenarios. Un modelo adecuado para terreno seco puede comportarse de manera diferente en barro, humedad o superficies irregulares.

No estrenes calzado en una salida exigente

Este consejo sencillo puede evitar muchos problemas. Antes de utilizar un nuevo par durante varias horas, conviene probarlo progresivamente.

Necesitamos comprobar ajuste, puntos de presión y comportamiento durante el movimiento. Un calzado aparentemente cómodo durante cinco minutos puede sentirse completamente diferente después de varias horas caminando.

 

¿Tienen sentido los guantes tácticos para actividades outdoor?

Dependiendo de la actividad, sí. Los guantes pueden proteger nuestras manos frente a roce, ramas, superficies ásperas o determinadas tareas realizadas durante un campamento. Pero nuevamente debemos seleccionar el modelo según el uso.

Un guante extremadamente robusto puede ofrecer protección, pero también reducir sensibilidad o resultar demasiado caluroso. Para otras actividades podemos preferir algo más ligero y flexible. No necesitamos el guante con más protecciones. Necesitamos aquel que permita realizar nuestra actividad cómodamente.

 

La iluminación merece un lugar en nuestro equipo

Incluso cuando esperamos regresar antes de que oscurezca, una fuente de iluminación compacta puede ser una incorporación razonable.

Una linterna frontal tiene la ventaja de mantener nuestras manos libres, mientras que una linterna de mano puede proporcionar características diferentes dependiendo del modelo. Debemos prestar atención a autonomía, sistema de alimentación, facilidad de uso y resistencia apropiada para la actividad.

No necesitamos necesariamente una potencia extraordinaria. En muchas situaciones outdoor, autonomía y fiabilidad pueden ser más importantes que disponer de una cantidad enorme de lúmenes durante unos pocos minutos.

 

Cinturones tácticos y distribución del equipo

Un cinturón puede permitir transportar determinados elementos fuera de la mochila y mantenerlos disponibles. Esto puede ser útil cuando necesitamos acceder frecuentemente a pequeños accesorios. Pero, al igual que ocurre con MOLLE, debemos evitar convertir cada espacio disponible en un lugar para transportar algo.

Un cinturón excesivamente cargado puede interferir con el movimiento y también con el cinturón lumbar de una mochila. Por eso ambos sistemas deben pensarse en conjunto. No sirve de mucho configurar perfectamente un cinturón en casa y descubrir durante la caminata que choca constantemente con nuestra mochila.

 

Los pouches pueden mejorar mucho la organización

Un pouch correctamente utilizado puede permitir separar pequeños objetos, un botiquín, accesorios electrónicos u otros elementos que no queremos perder dentro del compartimento principal.

Esta capacidad de organización es una de las razones por las que determinados elementos tácticos funcionan muy bien en actividades outdoor.

Pero debemos evitar utilizar cinco pouches cuando podríamos resolver la misma necesidad con dos. Una buena organización no consiste en tener un compartimento diferente para absolutamente cada objeto. Consiste en poder encontrar rápidamente aquello que necesitamos sin añadir complejidad innecesaria.

 

Un botiquín básico debería adaptarse a la actividad

Las necesidades de primeros auxilios dependen del lugar, duración, cantidad de personas y características de la actividad. No necesitamos llevar una enorme cantidad de material que no sabemos utilizar. Es preferible contar con elementos razonables y conocer su utilización.

Además, si alguna persona necesita medicamentos específicos, estos deben considerarse dentro de la preparación individual. El equipamiento nunca sustituye el conocimiento. Llevar herramientas o material especializado sin saber utilizarlo puede generar una falsa sensación de preparación.

 

Agua y alimentación deben planificarse antes de salir

El agua puede representar una parte importante del peso total que transportaremos, por lo que debemos planificarla cuidadosamente. La cantidad dependerá de temperatura, duración, esfuerzo físico, disponibilidad de agua durante el recorrido y características personales. No deberíamos reducirla simplemente para ahorrar peso.

La alimentación, por su parte, debería ser relativamente sencilla de transportar, consumir y almacenar. Para actividades prolongadas debemos pensar también en volumen, residuos y condiciones de conservación.

 

Protección frente al clima

En actividades outdoor debemos estar preparados para condiciones diferentes a las existentes cuando comenzamos la jornada. Una capa ligera adicional, cortaviento o protección frente a lluvia puede ocupar poco espacio y resultar muy útil cuando cambia el tiempo.

También debemos considerar protección frente al sol. El equipamiento adecuado depende nuevamente del entorno. No tiene sentido transportar ropa diseñada para frío intenso durante una actividad donde las temperaturas serán elevadas, del mismo modo que sería un error salir con protección insuficiente cuando existe posibilidad razonable de bajas temperaturas.

 

No olvidemos navegación y comunicación

Actualmente el teléfono móvil puede resolver muchas necesidades de navegación y comunicación, pero no deberíamos depender ciegamente de disponer de cobertura durante todo el recorrido.

Cuando utilizamos aplicaciones de mapas, conviene descargar previamente la información necesaria si la aplicación lo permite. También debemos comenzar con suficiente batería y considerar una fuente adicional de energía cuando la duración de la actividad lo justifique.

En determinados escenarios, un mapa físico y una brújula pueden aportar una alternativa, siempre que sepamos utilizarlos.

Nuevamente aparece el mismo principio: una herramienta solamente resulta realmente útil cuando sabemos cómo utilizarla.

 

Qué llevar dependerá de cuánto tiempo estaremos fuera

No existe una lista definitiva válida para todas las actividades. Sin embargo, podemos pensar en categorías: hidratación, alimentación, protección frente al clima, iluminación, navegación, comunicación, primeros auxilios, ropa adecuada y los elementos específicos necesarios para nuestra actividad.

En nuestro artículo Qué llevar en una mochila para una salida outdoor de un día desarrollamos precisamente cómo preparar una carga equilibrada para una jornada, evitando tanto salir insuficientemente preparados como transportar objetos innecesarios.

Ese principio puede ampliarse a cualquier actividad: primero definimos nuestras necesidades y después seleccionamos el equipamiento.

 

No compres todo de una vez

Cuando comenzamos a interesarnos por trekking, camping o equipamiento táctico podemos sentir que necesitamos inmediatamente una enorme cantidad de productos.

Probablemente no sea así. La experiencia nos irá mostrando qué necesitamos realmente. Después de cada salida podemos analizar qué utilizamos, qué faltó y qué permaneció dentro de la mochila durante toda la jornada.

Esa información es muchísimo más valiosa que intentar construir desde el primer día una configuración perfecta basada únicamente en recomendaciones generales.

El equipo debería evolucionar con nuestra experiencia

Una configuración que hoy nos parece ideal puede cambiar completamente dentro de seis meses.

Quizás descubramos que determinado pouch nunca lo utilizamos, que nuestra mochila es demasiado grande o que preferimos una linterna frontal en lugar de una de mano. Eso no significa necesariamente que nuestra primera elección haya sido equivocada. Significa que estamos aprendiendo qué funciona mejor para nosotros.

 

Evita duplicar funciones sin necesidad

Otro error habitual consiste en transportar varios elementos capaces de resolver prácticamente el mismo problema. Cierto nivel de respaldo puede tener sentido cuando una función es especialmente importante, pero duplicar constantemente accesorios aumenta rápidamente el peso.

Antes de incorporar un nuevo elemento deberíamos preguntarnos si realmente añade una capacidad nueva o simplemente repite algo que ya tenemos. Este ejercicio puede reducir considerablemente nuestra carga.

 

Prueba el equipamiento antes de depender de él

Una salida importante no debería ser la primera ocasión en la que descubrimos cómo funciona nuestra mochila, linterna, sistema de hidratación o cualquier otro elemento.

Debemos familiarizarnos con el equipo previamente. Ajustar una mochila, cambiar baterías, utilizar un sistema de hidratación o instalar correctamente un pouch son tareas sencillas cuando las hemos practicado. Bajo lluvia, cansancio o poca luz pueden resultar bastante menos cómodas.

El mejor equipamiento no es solamente aquel que tenemos, sino aquel que conocemos y sabemos utilizar.

 

El objetivo no es parecer preparado, sino estarlo

Existe una diferencia enorme entre llevar mucho equipamiento y llevar el equipamiento adecuado. Podemos llenar una mochila de accesorios tácticos y seguir estando mal preparados para nuestra actividad. Del mismo modo, una configuración relativamente sencilla puede ser extraordinariamente funcional cuando cada elemento tiene un propósito claro.

Para trekking, camping y actividades outdoor debemos priorizar funcionalidad, resistencia adecuada, comodidad, peso razonable y organización.

La estética puede formar parte de nuestras preferencias, pero nunca debería sustituir estos criterios.

 

Elegir mejor significa cargar solamente lo que aporta

En Master Tactical Store entendemos el equipamiento táctico como una herramienta que debe responder a una necesidad concreta. Para actividades outdoor, esto significa analizar cada producto desde la realidad del terreno y no solamente desde sus características sobre el papel.

Una mochila modular puede ser excelente si utilizaremos esa modularidad. Un pouch puede mejorar nuestra organización si realmente necesitamos acceso independiente. Un guante resistente puede proteger nuestras manos cuando la actividad lo exige. Una linterna puede proporcionarnos seguridad y autonomía cuando disminuye la luz.

Pero cada pieza añade también peso, volumen y responsabilidad.

Por eso, antes de comprar o preparar nuestro equipo para trekking, camping o cualquier actividad outdoor, deberíamos volver a las preguntas fundamentales: ¿qué voy a hacer?, ¿durante cuánto tiempo?, ¿en qué condiciones?, ¿qué necesito realmente y qué sé utilizar?

Cuando somos capaces de responderlas, elegir equipamiento deja de consistir en acumular productos y comienza a convertirse en algo mucho más importante: construir una configuración funcional, equilibrada y adaptada a nuestra propia actividad.

Comparte en tus redes sociales

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
Telegram
Email

Sobre Master Tactical Store

Somos una empresa dedicada a la comercialización, de vestuario, calzado y equipamiento táctico, elementos de camping y artículos para actividades outdoor, para satisfacer la necesidad de artículos tácticos de confección con estándar superior y específico.

Deja un comentario